Pablo’s winter

March 6, 2018

Chico Pereira | 2012 | Spanish | 76 min 
Sat 7th April @Adam’s House, 13.30
 

(Scroll down to read it in Spanish)

 

At its core this documentary is simultaneously a very subjective and deeply personal story. Filmmakers cannot choose between their fidelity to reality or their political views. If they could the film would be doomed to failure as the very process which defines creativity in filmmaking is the schism between the external world and internal ideology. The filmmaker interweaves images together like words to deliver a speech that makes sense of the divide between the external and internal. Documentaries allow filmmakers to transcend this conflict by building a four-way dialogue between author, audience, reality, and convictions. After that, it is up to the viewers to critically engage with what they just saw.

 

‘Pablo’s winter’ is no exception. Chico Pereira’s debut feature cannot escape from its destiny, particularly when the documentary is set in his own town. Almaden  —which means mine in Arabic— is a small place that carries a stigma. Although the documentary wants to focus on Pablo’s life, the ghosts of the town casts a long shadow: its bowels have thrown up a third of all the mercury used in the world. However, the mine closed in 2002 due to a market crash and where once the toxicity of mercury dug the graves for many workers who spent their lives inhaling its vapour, nowadays the absence of the mine is what kills the future of Almaden.

 

In Pereira’s documentary, Pablo plays the voice of the miners. However, the character is also unable to let go an implicit role. Somehow, Pablo plays the dormant mineshafts which now have become a museum to what once was. Whether he likes it or not, Pablo is Almaden, he is the reflection of his world, whose foundations succumb to the encroachment of modernity. Pablo fights against time in his own grumpy way, as the mining community did in the 90’s when they fought tooth and nail to get decent working conditions.

 

His stubbornness and his addiction to nicotine show Pablo’s boredom. He is fed up with the depopulation of Almaden, of his worn-out lungs, and of having survived five heart attacks. In an observational way, Pereira sculpts everyday situations which are sometimes invisible, yet in which everybody can identify. On the one hand the inexorable passage of time leads us to the government's ineptitude and uncaring attitude towards the rural environment, while on the other Pereira talks only of  love of his homeland. These two attitudes cannot help but be in conflict with each other.

 

‘Pablo’s winter’ is hardness and tenderness at the same time. While his grandson walks through an old mining academy, Pablo realizes that everything is subjective: his grandson thinks he is in front of a new place where he can plays, while Pablo sees a trip to the past. Perhaps past is always willing to tend its hand to future.

Chico Pereira will be in the 5th edition of IberoDocs presenting ‘Pablo’s Winter’ in a tribute to the film’s protagonist, now deceased. Along with his debut work, Adam's House will also host ‘Donkeyote’ in this special evening. The documentalist will be also with us for a Q&A after the film.

 

SPANISH

 

Sin rodeos: el documental es una obra subjetiva, incluso más que una película de ficción. Las imágenes se entretejen como si fueran palabras, esclavas de su autor, siempre dispuestas a pronunciar el discurso que más convenga a su amo. Por mucho que el cineasta se debata entre la fidelidad al referente o las convicciones de su ideología, el espejo que intenta erigir está condenado a resquebrajarse. Hay quien lo odia, es normal. Pero la confrontación de ambas partes es lo que define al proceso creativo en el séptimo arte. Es la esencia. El documental nos permite ir más allá de la dualidad, conformando un diálogo a cuatro bandas entre autor, audiencia, referente y convicciones. Que el espectador quiera o no descifrar esa pelea dialéctica entre fotogramas, es otro tema.

 

‘El invierno de Pablo’ no es una excepción. La opera prima de Chico Pereira no puede escapar de su destino, y mucho menos cuando el escenario es el propio pueblo del autor. Almadén, del árabe al-maʿdin, —la mina en castellano— lleva un estigma tatuado en su frente. Aunque la cinta quiera centrarse en la figura de Pablo, el fantasma del pueblo revolotea incesante. Su sombra es demasiado alargada, de dos mil años de antigüedad. Una tercera parte de todo el mercurio usado en el mundo procede de sus entrañas. Sin embargo, las galerías cerraron en 2002 debido a la caída del precio del producto. Su toxicidad no sólo cavó su propia tumba, sino también la de muchos trabajadores que pasaron sus vidas inhalando vapor de mercurio. Ahora, es la ausencia de la mina la que mata lentamente el futuro del pueblo.

 

En el relato de Pereira, Pablo desempeña un rol muy específico: la voz de esos trabajadores de pico y pala. No obstante, el personaje es incapaz de desprenderse de un papel implícito. De alguna manera, Pablo también pone voz a esas galerías durmientes, convertidas hoy en museo. Le guste o no, Pablo es Almadén, es el reflejo de su mundo, cuyos cimientos se desmoronan ante el paso de la modernidad, resistiéndose a cambiar. Él lucha a su manera, con sus rezongos, como en su día lo hizo la comunidad minera, símbolo del movimiento obrero, peleando con uñas y dientes por unas condiciones de trabajo dignas en los convulsivos noventa.  

 

La despoblación de Almadén, sus pulmones desgastados, haber sobrevivido a cinco ataques de miocardio… Pablo está harto. Lo dice su cabezonería, su adicción a la nicotina y sus amigos mientras juegan a las cartas. De manera observacional, Pereira esculpe situaciones cotidianas, a veces invisibles, pero en las que cualquiera puede sentirse identificado. El inexorable paso del tiempo nos lleva a la despreocupación del gobierno por el abandono del entorno rural; el arraigo a la tierra, a un conflicto de intereses.

 

El documental es dureza y ternura, al mismo tiempo. Mientras su nieto pasea por la vieja Academia de Minería, Pablo se da cuenta de que todo es subjetivo. Para el primero, es un lugar nuevo en el que aventurarse; para el anciano, un viaje al pasado. Quizá el invierno siempre esté dispuesto a tender su mano a la primavera.

 

Chico Pereira estará en la V edición de IberoDocs presentando ‘El invierno de Pablo’, en un sentido homenaje al protagonista, ya fallecido. Junto a su obra debut, Adam’s House también acogerá ‘Donkeyote’, es esta velada especial dedicada director manchego, dispuesto a entablar debate con la audiencia tras la proyección.
 

 

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